D.S. N° 44

Como agencia, ofrecemos el servicio de cumplimiento de esta normativa, que es una obligación legal ineludible desde el 1 de febrero de 2025, con multas de por medio de la Dirección del Trabajo o la Seremi de Salud por cada documento que no esté vigente y que parten en 3 UTM, es decir, poco más de $215 mil https://www.dt.gob.cl/portal/1626/articles-108710_recurso_1.pdf.

Como SVP Chile, consideramos que representa una valiosa oportunidad para todas las empresas desde aquellas que cuentan con un solo trabajador en adelante, para resguardar la salud y seguridad de sus colaboradores, demostrando el compromiso que existe verdaderamente hacia su bienestar.

Junto a las medidas básicas que apuntan a la prevención y protección de su salud, se incorpora el necesario enfoque de género, porque es una realidad que físicamente no somos iguales hombres y mujeres, así como la recurrente preocupación de las mujeres trabajadoras por la conciliación entre la vida laboral y familiar. Además, se exigen protocolos de acción y canales claros de denuncia ante posibles casos de acoso laboral que con la Ley Karin abarcan situaciones que puedan generarse una única vez y también, incluye la Violencia en el Trabajo, que se refiere a aquellas que provienen de agentes externos al equipo, como son clientes, usuarios o proveedores.

Esto impulsa una reflexión en las empresas de todo tamaño y sin duda, es la ocasión oportuna para preparar a los trabajadores en cómo afrontar ese tipo de circunstancias para evitar que escale a mayores por falta de un manejo adecuado, lo que forma parte de nuestros compromisos con este servicio.

Como la ley lo exige, contamos en los casos de empresas con más de 10 trabajadores con la asesoría dentro de nuestro equipo de un ingeniero en Prevención de Riesgos, registrado en la Seremi de Salud.

En línea con nuestro sello Valor Permanente, nos enfocamos a que el cumplimiento de esta ley se convierta en una herramienta de gestión y fortalecimiento para las empresas que asesoramos. Regularizamos la documentación básica y sumamos la incorporación de códigos culturales que permitan a los integrantes de las organizaciones apreciar y cultivar el cuidado mutuo, que solo es viable con un compromiso honesto, donde cada persona influye en el resultado final.